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Historias de educación y superación que muestran un nuevo San Pedro Carchá

Historias de educación y superación que muestran un nuevo San Pedro Carchá

Junio 25 2020

Noé Cucul Ical ha tenido la oportunidad de compartir experiencias de vida con niños que viven en comunidades de San Pedro Carchá, Alta Verapaz. Cada vez que puede repite un consejo a los pequeños: “Aprovechen la oportunidad de estudiar. En mis tiempos de estudiante no recibí el apoyo que ustedes sí, y tampoco no tenía un Laboratorio de Computación”.

Quienes regularmente escuchan las reflexiones de Noé son niños y jóvenes que forman parte de Excelencia Educativa, uno de los siete Programas de Desarrollo Social que el Complejo Hidroeléctrico Renace impulsa en 29 comunidades Maya Q’eqchi´ que habitan en la cuenca del río Cahabón.

El gestor social de 31 años, originario de San Pedro Carchá, tiene más de tres años de apoyar a la mejora del acceso y la permanencia escolar. El Programa Excelencia Educativa favorece a la construcción de escuelas, dotación de materiales y el acceso a herramientas educativas digitales, formación de maestros y becas escolares.

Un recuerdo que tiene Noé y que demuestra cómo los programas han ayudado a romper los ciclos de pobreza es el caso de dos señoritas graduadas de nivel Diversificado. “Para los jóvenes sacar un Bachillerato es una de las mayores satisfacciones que pueden dar a sus papás”, comenta al indicar que el título les ha permitido tener una alternativa para trabajar.

Las jóvenes de 18 y 19 años recibieron el título de Bachiller en Administración y Maestra. Graduarse de nivel Diversificado parecía una “meta imposible” para ellas. Vivían en la aldea Sacrab, que está a más de 40 kilómetros del municipio de San Pedro Carchá.

Motivados a estudiar

La distancia era un reto a superar para poder continuar con los estudios. Sin embargo, las dos jóvenes se beneficiaron de becas a nivel medio, lo cual les permitió vivir cerca del instituto. “Tenían que estudiar en San Pedro Carchá. Además, debían pagar renta, mensualidades de colegiatura, pagos de libros y cursos, incluso comprar Internet. Se ayudó a estas dos jovencitas a graduarse“, recuerda Noé.

Uno de los mayores logros alcanzados por el Programa Excelencia Educativa es el incremento de estudiantes en las diferentes escuelas e institutos. A través de las actividades se ha motivado a los padres y docentes para que los niños y jóvenes continúen sus estudios. 

“Antes de 2015 había mucha deserción escolar. A partir de que se mejoraron las acciones se incrementó el número de inscripciones en las escuelas”, cuenta el gestor social. Según mediciones del Instituto de Progreso Social (IPS) aumentó en 15% la re inscripción escolar en Primaria y Básicos. 

El apoyo de la empresa, el trabajo de Noé, junto a otros gestores sociales, ha permitido mejorar los indicadores de educación, una de las claves para el desarrollo de las comunidades y con un efecto positivo a largo plazo para los alumnos. 

En el futuro se espera que muchos de los niños y jóvenes que ahora estudian, después de superar la mayoría de edad, tengan la oportunidad de tener un rol más participativo en sus comunidades, ya sea como miembros de Cocodes o líderes positivos. 

Aulas en lugar del campo

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La implementación de los programas de desarrollo social de Renace llevó recursos de desarrollo inimaginables para las comunidades. Tal es el caso de los niños que han tenido acceso a tecnología, como computadoras y tablets, que se han vuelto herramientas para su formación educativa. 

“Hubo un niño que recibió cursos de Computación desde Cuarto Primaria, cuando creció y llegó a San Pedro Carchá a estudiar los Básicos se le facilitó el uso de la computadora. Ese cambio, de venir de una comunidad al pueblo, es complicado. Son realidades muy distintas”, cuenta Noé. 

En 2015, se implementaron las Aulas Tecnológicas, cursos de Computación y de formación tecnológica, lo que motivó a muchos alumnos a continuar sus estudios y aprender más sobre las computadoras. “Muchos niños vieron con asombro a sus maestros cuando usaban una computadora. Nunca imaginaron que tendrían la facilidad de interactuar con una”.

Noé cuenta que si hay una manera de marcar un antes y un después en las comunidades de San Pedro Carchá son las estadísticas de deserción escolar. A mediados de año, muchos alumnos abandonaban las escuelas. Cambiaban los lápices y cuadernos por machetes y piochas. 

“Pedían permiso para ir a ayudar a sus padres pero nunca regresaban a estudiar”, recuerda Noé al comentar que se buscaron las técnicas para una mejor intervención (mochilas escolares, renovar mobiliario e infraestructura educativa) y que los niños vieran las oportunidades más allá de la agricultura. “Eso hizo que muchos regresaran. Estaban motivados a continuar sus estudios”, narra.

Sueños en madera

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Nery Cu es un joven de 34 años originario de San Pedro Carchá. Al igual que Noé trabaja como gestor social, pero en su caso en el Programa Formación para la Vida, el cual le ha permitido conocer a jóvenes y adultos que se capacitan en áreas técnicas con el afán de emprender un negocio propio.

En 2016, conoció a un joven que quiso aprender sobre la carpintería. Su personalidad destacó entre el grupo de 20 alumnos porque siempre estaba junto al instructor, con deseos de aprender más. Una vez finalizó el curso se animó a ir por su sueño de trabajar con la madera. Montó su propio negocio y no se olvidó de sus compañeros. A muchos de ellos, que son de su misma comunidad, los contrató para que trabajaran junto a él. 

“Su nombre es Gregorio, tiene 21 años. Estudia y es el dueño de la carpintería ‘Chiyo’”, recuerda Nery sobre aquel muchacho que al igual que muchos asistió a los cursos para elevar las posibilidades de obtener un empleo y desarrollar habilidades financieras que les servirían al momento de atreverse a iniciar un emprendimiento.

“Se ha brindado capacitación a jóvenes que, si bien no tienen un negocio formal, si una idea de qué es tener un negocio propio”, cuenta el gestor social. Al final, el valor de estos programas es fortalecer las cadenas productivas que influyen en el desarrollo económico local de San Pedro Carchá.

La visión de Renace es apoyar el desarrollo de las comunidades del área de influencia y que las personas que reciben las capacitaciones técnicas tengan otras alternativas para generar ingresos económicos para sus familias, y no depender únicamente de la agrícola.

Como resultado de los programas, jóvenes, señoritas y señoras crearon negocios. Muchos de ellos, al igual que Gregorio, se han esforzado al máximo para sacar adelante su emprendimiento. Al mismo tiempo, emplean a personas de la comunidad y son un ejemplo de superación. 

Nery cuenta que antes de los programas no había acceso a ningún tipo de cursos o capacitaciones para aquellos que querían aprender un oficio como soldador, electricista o panadero. En la actualidad, se calcula en 206% el aumento de los jóvenes con habilidades técnicas, una puerta que abre la posibilidad de que muchos inicien un negocio propio. 

Madre agradecida

Al 2018, Renace ha realizado una inversión social de US$30 millones beneficiando directamente a 21 mil personas de la comunidad Maya Q´eqchi´, apoyando adicionalmente en temas de infraestructura comunitaria y desarrollo económico local.

Los cambios para bien en las comunidades no solo han generado oportunidades, también se han salvado vidas. Vilma Tzi Tutul, desde 2014 a la fecha, ha trabajado como gestora social de los Programas Familias Saludables y Mi Salud, Mi Responsabilidad.

A lo largo de los años ha conocido muchos casos de vidas que han cambiado. Hay uno en particular que viene a su memoria. Vilma visitó en 2019 la comunidad Sejalal. Ahí conoció a una niña de dos años de edad en estado severo por desnutrición. “La niña estaba muy grave pero con el acompañamiento nuestro y el Ministerio de Salud mejoró. Ahora está estable y su madre muy agradecida”, cuenta la gestora.

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Familias Saludables capacita a mujeres en temas de salud y nutrición para garantizar la higiene y seguridad alimentaria de la niñez. También provee recursos básicos para la higiene, la salud y da seguimiento al crecimiento y desarrollo de los niños durante la primera edad. 

Entre los principales indicadores que han mejorado es la reducción del 32% en desnutrición crónica en niños menores de cinco años. Asimismo, la reducción en un 23% las infecciones respiratorias y un 13% las enfermedades diarreicas. 

Mujeres empoderadas

Vilma señala que lo que más le gusta de ser parte de los programas es el empoderamiento de la mujer y la participación de las mujeres en la toma de decisiones en su hogar, como la planificación familiar.

Entre los objetivos del Programa Mi Salud, Mi Responsabilidad es generar planes de vida en jóvenes para reducir los embarazos en adolescentes, así como la creación de un plan de vida a largo plazo. Con este programa se ha logrado una baja del 46% en embarazos adolescentes.

“La mayor satisfacción es ver el proceso de desarrollo de las comunidades y trabajar con los valores REIR“, comenta. En las otras comunidades en donde no se han implementado los programas es notoria la poca participación de las mujeres, la escasez de capacitaciones sobre educación sexual para los jóvenes, los altos índices de desnutrición y niños que no asisten a la escuela primaria.

Para Vilma, el esfuerzo ha sido arduo para generar los cambios en las comunidades y nada ha sido “de la noche a la mañana”. Todo progreso ha llevado su tiempo pero le reconforta saber que ahora se trabaja en la generación de nuevos líderes que harán un cambio en el futuro de las 29 comunidades Maya Q’eqchi´ de San Pedro Carchá

Renace busca generar oportunidades de desarrollo económico que permita a las familias permanecer en la zona y mejorar su nivel de vida. Otros proyectos que se impulsan son: turismo comunitario, centro de comercio, conservación y desarrollo de cuencas, caminos de acceso, apoyo a gestión de electrificación rural y tecnificación a nivel municipal.

La mejora en los indicadores de educación ha sido uno de los principales logros de los programas de Renace. A futuro los resultados reflejarán un cambio. Según el Banco Mundial, la educación es un un importante motor del desarrollo y uno de los instrumentos más eficaces para reducir la pobreza y mejorar la salud, y lograr la igualdad de género, la paz y la estabilidad.

Con información de República