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Romina Alvizures: La niña que se convirtió en lo que siempre soñó

Romina Alvizures es una joven guatemalteca cuyo propósito de vida estaba claro desde su infancia. Nunca tuvo una muñeca “Barbie” y nunca la deseó. Lo que quería era un kit médico de juguete: un estetoscopio, termómetro, martillo de reflejos, inyecciones, entre otros y eso fue lo que su papá le regaló. Ella quería ser doctora.

Romina creció, ya era momento de empezar el bachillerato y, aunque su papá no estaba muy de acuerdo con que estudiara medicina porque no consideraba que era lo mejor para su hija, buscó centros educativos donde pudiera especializarse y encontró solo 3 colegios con esa disciplina. Al ver que insistía con sus deseos, le dijo que si se graduaba con honores entonces la apoyaría con la carrera universitaria. Por años se levantaba a las 3 de la mañana para viajar de Chimaltenango que era donde ella vivía hasta la ciudad capitalina, se esforzó mucho y el sacrificio dio sus frutos. Se graduó con honores.

Pese al acuerdo que tenía con su padre, él no pudo apoyarla porque no contaba con los recursos económicos necesarios para costear la carrera. Fue un momento de mucha frustración para ella. Sin embargo, no se quedó de brazos cruzados y fue a realizar los exámenes de ingreso a la Universidad de San Carlos de Guatemala y aplicó a una beca para estudiar medicina en Cuba. El resultado en ambos intentos fue positivo pero en casa definitivamente no podían cubrir los gastos.

Fue hasta que un día, su tía se acercó a ella con un recorte de periódico donde hablaba de una beca que otorgaría la Fundación Juan Bautista Gutiérrez a 5 estudiantes destacados que cumplieran con los requisitos.

De acuerdo con Romina, en ese momento se sintió abrumada por pensar en cuántas personas podrían participar para obtenerla.

“Pensé: esto es algo imposible pero no hay peor intento que el que no se hace así que metí los papeles e inicié con el proceso”, Romina Alvizures

Alrededor de 600 personas participaron pero ahí estaba ella, había sido seleccionada dentro de un grupo de 20 para continuar con el proceso y las entrevistas finales.

Ya habían transcurrido 5 meses de aquel momento en el que recibió la emocionante noticia, que no tenía alguna confirmación de la fundación hasta que un día, en octubre, su madre recibió una llamada para citarlas al lugar.

Ella recuerda ese momento con mucha claridad, ya estaban ahí en la fundación y les pidieron entrar a una sala en donde se encontraba sentada aquella que más tarde se convertiría en su tutora e inspiración personal: doña Isabelita Gutiérrez de Bosch quien, sin darle vueltas al asunto, dijo “Bueno Romina, te has ganado la beca”.

Aquella niña que nunca deseó muñecas sino artículos y objetos médicos, se atrevió a soñar y trabajó en lo que más deseaba desde corta edad, se graduó de la Universidad Francisco Marroquín en la que actualmente es catedrática en la Facultad de Medicina y en la de Odontología y además es fundadora de la Asociación de Estudiantes de la Facultad de Medicina.

Trabajó con la fundación Mayan Health, asociada con la Universidad de Harvard, apoyando con programas de salud en 3 comunidades del interior del país. Tuvo participación investigativa con una multinacional y con una farmacéutica extranjera y actualmente realiza  una sociología en anestesia cardiovascular para en un futuro, de seguro muy cercano, hacer una maestría o un postgrado en Estados Unidos.

La vida de Romina fue impactada de tal manera por la oportunidad que obtuvo en la Fundación Juan Bautista Gutiérrez que a diario busca contribuir con pequeños granos de arena para construir un mejor país y su próximo paso es el de unir a 4 principales universidades de Guatemala para trabajar en un proyecto a nivel nacional que tenga impacto en la educación.

“Creo que es un pequeño granito de arena de los grandes sueños que yo tengo para cumplir en Guatemala pero sí creo que hay que atreverse, hay que hacer las cosas con excelencia y que las ideas que uno tiene no se tomen como algo imposible sino tirarse al agua y decir: Bueno, sí se puede hacer algo por Guatemala”, Romina Alvizures, beneficiada del programa de becas de la Fundación Juan Bautista Gutiérrez.